¿Cambios?

¿Cambios?

Es casi un año desde que emprendí mi vuelo lejos de mi país amado, Ecuador, en el cual pude aprender a reconocer mis apegos, soltarlos y amarlos, aprender a ser una mujer decidida y segura, que ha cumplido sus sueños de viajar, de mostrarse tal y como es, de confiar en sus instintos y atravesar sus mayores miedos…
En este camino he encontrado grandes maestros y compañeros de viaje, pero a diferencia de lo creía que necesitaba, he descubierto tras pararme al fin, después de muchos años de búsquedas, la ansiedad de romper creencias, de soltar quien creía necesitaba ser, la tristeza repetitoria aprendida, el dolor de pesos ajenos, y sobre todo la libertad de brillar con luz propia, sin metas concretas, con la grandeza de ver fijarme al fin en los detalles como respirar y agradecer el dónde estoy ahora…
Me siento libre de ir, escuchar y hacer lo que sea porque yo soy todo lo que necesito para existir, sin mí esta historia no tendría más sentido y es ha gracias que he llegado hasta aquí que soy dichosa de hacer lo que sea. No quiero más ese absurdo control que tan pesado me ha hecho el caminar, quiero confiar y disfrutar de cada detalle que Dios, el universo pone para mí, me ha demostrado su poder y su amor por mí, así que hoy aunque todo parece igual, se lo distinto soy yo, al fin puedo ver todo lo que antes me causaba dolor con libertad, permitiéndome moverme y disfrutar a mi antojo, en vez de vivir enjaulada en todo lo que molesta.

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